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Ahorrar es una pequeña tortura para la mayoría de españoles y no porque no quieran hacerlo. No ganar lo suficiente, los gastos imprevistos y que, simplemente, hay quieres prefieren darse caprichos a ahorrar son las tres razones más repetidas para no ahorrar.

¿Y si en realidad el problema fuese que utilizan métodos de ahorro que no funcionan? Desde pequeños hemos aprendido a dejar el ahorro para el final, es lo que hacían nuestros padres y también lo que nosotros hacíamos con la paga. Al hacernos mayores, la mayoría simplemente traslada esa forma de ahorrar a sus finanzas personales.

En otras palabras, a principios de mes cobran su nómina y empiezan a gastar. Lo primero son los gastos fijos que las empresas se encargan diligentemente de cargar en la cuenta los primeros días de mes, cuando saben que habrá dinero para pagar. Luz, teléfono, alquiler o hipoteca, el agua, la cuota del gimnasio, Netflix…

Para el día 10 de mes habrás consumido buena parte de tu salario al que seguirás restando alimentación, transporte y, por supuesto, ocio. A fin de cuentas, la vida está para disfrutarla y no para ser el más rico del cementerio. ¿Y el ahorro? Con esta estrategia el ahorro será lo que sobre al terminar el mes y lo más normal es que nunca sobre nada.

Nos guste o no, no estamos diseñados para pensar a largo plazo y en finanzas personales eso pasa por consumir. La propia sociedad nos empuja a hacerlo con una oferta de ocio y consumo prácticamente inagotable y nuestro cerebro lo recibe con alegría. Por eso mismo es tan habitual que recibas un aumento de sueldo y sigas sin ahorrar. De forma casi inconsciente encontrarás formas de gastar ese dinero.

El primer mes será una cena para celebrarlo, el segundo puede ser un cumpleaños o una escapada, el tercero un móvil nuevo… En poco tiempo te habrás habituado a incluir ese dinero extra que ganas ahora dentro de tu dinero para ocio y lo habrás convertido en nuevos gastos que serán un hábito y posiblemente incluso una necesidad. Esto es lo que Luis Pita, autor del libro Ten Peor Coche que tu vecino, denomina la trampa del gasto creciente o la espiral de gastos.

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Ver como amigos suyos con buenos sueldos caían en esa trampa y vivían pendientes del bonus para poder pagar sus gastos fue una de las razones que le llevó a escribir el libre. Él mismo sufrió este problema de joven y encontró la solución: el preahorro. Preahorrar es la síntesis en una sola palabra del pagarte a ti mismo el primero estadounidense. Es muy fácil de ponerlo en práctica y elimina de un solo plumazo el problema de estar todo el mes vigilando lo que gastas para poder ahorrar.

En qué consiste el preahorro

ahorrar mediante preahorro

“La mayoría de personas ahorra, yo, preahorro”, dice Luis Pita. Y preahorra porque en lugar de ahorrar al final de mes, ahorra al principio. Con el preahorro tu ahorro se convierte en un recibo más, un ‘gasto’ fijo como el alquiler o el teléfono. Igual que pagas a estas compañías a principio de mes, también ‘te pagas’ a ti.

Para empezar a preahorrar sólo necesitas una segunda cuenta corriente. Da igual que cuenta sea, lo importante es que no te cobre comisiones y que sea diferente de la cuenta que usas en el día a día.

Para empezar a preahorrar lo que tienes que hacer es establecer en tu banco una orden automática para que cada principio de mes retire el dinero que quieres ahorrar y lo envíen a tu segunda cuenta. ¡Así de fácil!

Con un solo movimiento ya estarás ahorrando todos los meses y de por vida, siempre que no canceles la orden. Si tienes dudas sobre la cantidad que debes ahorrar, en este enlace puedes ver la media de quienes ya preahorra en función de su edad y salario.

Por qué funciona el preahorro

ventajas del preahorro

El preahorro funciona por tres razones:

  • Es fácil de implementar: en 5 minutos y con un solo movimiento ya estarás preahorrando.
  • Es automático: no tienes que ahorrar todos los meses, la orden bancaria lo hará por ti. Así eliminas tu fuerza de voluntad, el punto débil de todo ahorrador (e inversor), de la ecuación. En otras palabras, no tienes que estar preocupándote durante el mes de si gasta más o menos. Tú ya has empezado ahorrando, así que es como si tus deberes ya estuviesen hechos.
  • Es difícil dejar de preahorrar: igual que ponerse en marcha es lo más complicado de empezar a ahorrar, también lo es para dejar de preahorrar. Al final, vas a tener que ser tú quien dé el paso de parar la orden automática, algo que te costará hacer porque sabes que no estás haciendo lo correcto.
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En realidad, esta lógica se puede aplicar a otras áreas de tus finanzas personales, como la inversión. Invertir de forma periódica y automática todos los meses tiene sus ventajas y funciona para buena parte de la población que de otra forma nunca se decidirá a invertir por miedo.

Este es un artículo invitado de Preahorro.com. Desde InversionPasiva agradecemos la predisposición y el trato recibido por su equipo. Es todo un placer trabajar con ellos.

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